Festival de la Luz.2018 - Nicolas Henry

FESTIVAL DE LA LUZ
 
Alianza Francesa – Sede Central
 
Nicolas Henry (Suiza-Francia)
 
World’s in the making?" 
Cabañas imaginarias alrededor del mundo
Cabanes imaginaires autour du monde 
 
Del 6 de agosto al 6 de septiembre
 
Inauguración: 6 de agosto, 13hs
Video conferencia con Nicolas Henry a las 14hs

Una fotografía de  Nicolas Henry es, desde luego, una obra de arte en sí misma, cargada de emoción, optimismo y compromiso, directamente accesible, y interpretable de muchas maneras diferentes. Es por otra parte el resultado de cierto número de etapas que cabe señalar, ya que muestran cómo se creó el relato, con los intercambios interculturales y los actos colaborativos que fueron necesarios.

Una fotografía es un lugar y es unas personas. Indagar, examinar un entorno, sus habitantes, su vida local – éste es el propósito del artista. Nicolas Henry presta una gran atención a las anécdotas personales, a los sueños o a la ira colectiva, a las dificultades cotidianas o a las iniciativas transformadoras, tejiendo un universo alrededor de una historia que le fue contada, y propone una resolución plástica. El equipo, con la ayuda de la población local, crea a partir del cuento un objeto, un aparato, una “cosa” alrededor de la cual todo el mundo pone manos a la obra. Los materiales se recolecta, se rescatan aquí y allá. Se encajan entre ellos. Se atan, se anudan, se clavan, se amarran – hay hojas de bananas, bambú, pedazos de plástico y tela entretejidos, y se mezclan también los talentos y las competencias de cada uno y cada una. Hay muchas maneras de hacer esto: “¡Podés hacer un nudo así!”, “necesitamos un clavo acá”. Todo el mundo hace su parte para contribuir al esfuerzo común, y hasta se olvida que nadie habla el mismo idioma. “No estoy seguro de que esté bien hecho”, “no te preocupes, solo siga”; el creador lo tiene todo planeado.

Al sacar las fotos, los cuerpos hablan, hay que darlo todo. Las manos del equipo son la extensión del pensamiento del fotógrafo. Solo se trata de “hacer”. Cada gesto es esencial para la creación del objeto. La escena empieza a tomar forma: se ensamblan las estructuras, aparece el color, y va apareciendo la esencia de la composición. Los transeúntes se detienen, se agrupan, reflexionan, mientras ven el primer acto de la obra. Se siente la efervescencia de un evento que se está preparando. Las luces se encienden, los flashes acompañan a la obra. Una luz residual queda en la retina, y luego otra, y luego otra, como si fuera un flip book. Cada escena en el cuadro es sucesivamente encendida, gradualmente revelando la historia que compondrá la fotografía.

Es como el teatro real: decoradores se convierten en actores, técnicos en directores de escena, el fotógrafo en mimo y los espectadores trabajan con la cámara. Sí. Escuchó bien. De vez en cuando los espectadores toman las fotografías. Todo el suceso crea un evento social en el cual todo el mundo interactúa. Los habitantes descubren fragmentos de su propia historia personal en un gigante artilugio, ensamblado en algún lugar entre realidad y ficción. Cada palabra extraída puede encontrarse en algún lado en la decoración. Su historia se desarrolla frente a sus ojos, avivando nuevo conocimiento y tal vez, seamos optimistas, una cierta forma de resistencia.

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